El 70% de los fraudes al seguro se cometen en accidentes de tráfico

La necesidad de tener dinero contante y sonante por la falta de ingresos estables es el origen general por el que los asegurados deciden engañar a sus compañías, encargadas de indemnizar y abonar los daños materiales sufridos en un incidente que, en ciertas ocasiones, no es más que una patraña. Con la crisis, el fraude a los seguros relacionado con accidentes de tráfico ha crecido un 29% en lo que va de año a nivel estatal, constatándose que en el entorno nacional seis de cada 10 intentos de estafas están relacionadas con el sector de la automoción.

Es destacable el incremento que ha experimentado en paralelo la inversión que dedican las compañías a la lucha contra el fraude, especialmente desde que han comprobado que cada euro invertido en investigación de timos les reporta un beneficio de entre cinco y seis euros. Una inversión dirigida a la medicina preventiva, a la contratación de gabinetes jurídicos y a los servicios de detectives privados, una alternativa a la que las compañías llegan cuando, una vez pasados sus propios filtros y en función de los patrones de conducta que hayan detectado en torno al desarrollo de los hechos y de las personas implicadas en los mismos, les salta la alarma y se ponen en contacto con estos detectives privados, aunque luego «puede ser verdad o no, aunque por lo general cuando nos pasan algún caso es porque tienen un alto índice de sospecha de que se trata de un fraude;otra cosa es que se pueda demostrar»

Defraudar a la compañía con la que tenemos contratada la póliza de nuestro coche puede conllevar dos beneficios:por un lado, el abono de los daños materiales causados al vehículo y, por otro, la indemnización por las lesiones físicas que se puedan producir como consecuencia del golpe. En el caso de la primera, se repara un daño material no causado por el accidente, por lo que «obtiene un beneficio a coste cero» y, en la segunda, «recibes una indemnización directa más las subsanación del importe médico». Entendiendo que cada estafa puede ser diferente, en la mayoría de los casos se cumple el patrón de motociclistas que reclaman daños materiales porque se han salido de la vía y de conductores que, acompañados por otros cuatro ocupantes, acuerdan un accidente de tráfico con un tercero para que el seguro de éste abone indemnizaciones a los cinco por presuntas lesiones, lo que supone el pago de una cantidad económica muy importante.

En este campo del fraude al seguro de vehículos, se pueden dar dos circunstancias diferentes: que el accidente no haya ocurrido, por lo que el detective tendrá que averiguarlo y aportar el informe técnico que así lo determine; o que sí haya ocurrido pero las lesiones sean exageradas.
En la mayoría de accidentes inventados, el vehículo del defraudador suele tener daños materiales para así poder reclamar su reparación al seguro, inventándose un accidente con un tercero que nunca ha existido. Pero también se han destapado episodios en los que el conductor simula un accidente en el que él tiene la responsabilidad, pero los cuatro ocupantes del vehículo reciben indemnización por las lesiones. Ante la sospecha de que alguno de estos partes sea ficticio, las compañías aseguradoras tiran de las agencias de detectives privados, cuyo papel consiste en realizar un informe de la vida diaria del reclamante para verificar si desarrolla una actividad contraria o llamativa a la lesión que alega.

Fuente: www.latribunadealbacete.es

 

On septiembre 11th, 2014, posted in: General by

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